Acabada la rutina, una tarde de un viernes, por fin me encuentro de nuevo conmigo misma, mientras camino por la calle me voy encontrando con personas que hacia tiempo no veía, como al niño de mis ojos, esa pequeña personita que me ha enseñado los primeros pasos del camino de la vida por el que hemos pasado todos al comienzo de este paseo por el mundo, esa es la vida, un simple paseo del que me preguntaba si sería la última vez que caminaba por él.
Ahora, me encuentro de nuevo encerrada en estas cuatro paredes, mi habitación, todavía no se ha despedido el sol, aún puedo ver cómo se aferra a la tarde, mientras, bebo agua para no desfallecer...